En mi visita al cementerio central de Tacna ,
entre uno de los tantos pabellones nombrados cuales santos se encontraba Arturo
un pequeño niño que jugaba con un balde que solo usando su imaginación lograba
remplazar un carro de juguete , con ruedas que ni él podría alcanzar, de color
gris como el cielo que acompañaba la fría tarde , demasiado fría para el polo
casi roto , el pantalón que salía de una pelea de fieras y las machas sandalias
que conocen el paso de este niño así como las huellas de su lúgubre infancia.
A sus 13 años es uno de los más eficientes en
su trabajo, dice él, pero esto le ha generado conflictos con otros pequeños quienes
también se ganan la vida de la misma manera. Cuenta que un día cerca a su
segundo hogar “el cementerio” lo esperaba un grupo de 6 niños que atizaban
puños mientras lo miraban fijamente como cuando los toros van por su objetivo
con los cuernos bien puestos y el coraje que les sale hasta del olfato - Arturo
hace un gesto con la cara y sonríe mientras logro ver su dentadura incipiente,
uno de esos dientes de leche que van creciendo y conociendo los puños tras los labios,
porque sí, aquella tarde le sacaron el ancho como describe Arturo.
Mientras conversamos se acerca un hombre de
cabellos blancos, confiesa ser viudo y estar visitando a su difunta amada, dice
quererla más ahora que está muerta, pues la nostalgia hace pensar más en
quienes extrañamos, pero sobretodo lo deja soltero y listo para una jovencita
como a él le gustan, haciéndome un guiño que marca su rostro arrugado y describe
su paso por la vida.
Arturo olvida su carro por un instante y coge
su balde, se acerca a un poso, no tan profundo como las penas que cargaba su mirada,
lo observo inclinarse para coger agua mientras
por mi garganta transita un trago amargo de realidad y por momentos efímeros me imagino en el lugar de Arturo y
siento una sensación de miedo como quien quiere despertar de una pesadilla. El
viudo nos dirige al nicho de su mujer.
Arturo saca una franela de sus bolsillos
dejando caer algunos centavos al piso que recoge inmediatamente observando con
ojos de águila alrededor por si es que se le escapa alguna paga. Luego vierte
agua alrededor del nicho, separa flores marchitas y coloca nuevas con una
técnica que solo sus 4 años de experiencia han logrado, limpia sus manos en sus
pantalones y se retira del lugar dándole pase al viudo para poder concretar su encuentro espiritual , espera a
un costado la voluntad del hombre que se manifiesta con unos 2 soles, da gracias
y se retira con un hasta luego , dice el que así es mejor ,porque entonces los
occisos tienen la esperanza de ver a sus seres queridos , cuenta que mucho de
ellos penan por las noches ,dice haberse topado con varias almas, que sabe
diferenciar cuando son malas pero trae un rosario en el pecho que asegura lo
cuida hasta del mismo diablo. Entonces por un momento entiendo a Sigmund Freud
cuando dice que como a nadie se le puede forzar para que crea, a nadie se le puede forzar para que no crea, en otra circunstancia
hubiese ratificado mi incredulidad para con dios pero ir contra la fe de aquel
pequeño hacia que mis cuerdas vocales no funcionen.
Arturo me pide disculpas por hacerme caminar y
aclara que no puede darse el lujo de sentarse más de 10 minutos, le confieso la
incomodidad de los tacos y mi fidelidad por los mismos pero no acepto las
disculpas, pues enriquecerme de experiencias ajenas recarga mi pluma y alimenta mi alma de sabiduría,
le doy las gracias y las acepta mostrándome nuevamente sus dientes nuevos.
Se hace tarde y comunican que los vivos
debemos retirarnos pues se está por cerrar, Arturo que suele quedarse hasta el
final, hace una excepción y acepta mi
invitación de picarones. Lo observo
comer con un deleite que se lame hasta los dedos, los que en algún momento
utilicé para masturbar mi garganta y extraer la comida que aborrecía tanto.
Termina de comer sus picarones y sigue mi
recomendación de limpiarse las manos,
acaso no te enseñan eso en el colegio, pregunto, Él se ríe, ¿colegio? Já no eso es para tontos critica, la calle enseña y además te da plata concluye,
con un seguridad que me gustaría tener al hablar de mi identidad sexual.
Nos interrumpe un momento de silencio, en el
que analizo al gobierno, las guerrillas, escuelas, la sociedad, y a Arturo, un
hombrecito con potencial imaginación que podría quedar frustrada porque su país
dejo de invertir en educación para comprar armamentos inútiles e ineficaces,
porque la sociedad le es tan indiferente al resto pero se jacta de la fe por su
dios cuando Arturo nunca ha tenido un
libro ni siquiera la biblia y que aun si le obsequiase el delfín para que
afirme sus sueños seria inútil porque aun no sabe leer muy bien ,a penas lo que
ha tenido que aprender por su trabajo , el mismo que consume su día, su
infancia , que alimenta de manera básica a su familia porque cuando fuimos a la
tienda a penas compro un sol de pan,
mantequilla , y una bolsita de té que reposaría
en 3 vasos.
Cuenta él que su madre tuvo 4 hijos, El era el
segundo, varoncito como ella lo había deseado, hijos de 2 compromisos distintos,
mi madre era una mujer bonita por eso andaban tras de ella comenta, mientras
inclina la cabeza y entiendo el “era”
sin necesidad de preguntar, La perdió a
los 7 años por un cáncer que empaño su familia con la muerte, la misma razón
que ahora le brinda trabajo, me cuenta que su hermano mayor el de 14 años entonces
se encargaba de ellos en un principio , pero sin embargo la falta de dinero y
la responsabilidad que implicaba cuidar a sus hermanos lo condujo a una
depresión que lo refugió en drogas y lo hizo escapar una noche mientras todos
dormían. En los días siguientes, el
hambre que se manifestaba con los
sonidos que emitían sus estómagos los hizo entender que no volvería, que se fue
como sus padres, entonces Arturo comenzaba su osadía por la vida, en trabajos
multifacéticos que lo incentivaron a coger sus baldes e ir en busca de dinero.
Es hora de despedirnos, lo acompaño a que tome
el carro con nostalgia cojo sus frías manos, algo ásperas para su edad, me dice
lo visite cuando quiera, le agradezco la tarde mientras lo veo subir al aglomerado carro y entonces se pierde
entre la gente, como nosotros nos perdemos
en un mundo tan grande y nos volvemos ajenos a los ojos del mismo.

Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarQue manera de narrarnos la vida cotidiana de personas que están tan cerca pero al mismo tiempo tan lejos de nuestra realidad. Gracias!
ResponderEliminarGracias a ti por leerme.
EliminarMe gustó che...
ResponderEliminarte dejo algo por si queres chusmear...
http://marquinnio.blogspot.com.ar/
Te estoy leyendo ;)
ResponderEliminarSimplemente, me encantó.
ResponderEliminarGracias Camila.
EliminarFascinante tu manera de narrar, ya decía un famoso escritor peruano , si es real que parezca creado y si es creado que parezca real.
ResponderEliminarA ver si te das una vuelta por nuestro blog de reseñas, Gracias!
elecodeunlibro.blogspot.com